Notas insuficientes sobre el sentido de la vida

Ayer asistí a un conversatorio con el escritor colombiano Tomás González. Fue en la librería La Madriguera del Conejo y lo dirigió Carolina Sanín. Fue entretenido, se habló sobre todo de La luz difícil, su última novela, aunque también de sus libros anteriores y algunos de sus poemas. Las preguntas de Carolina Sanín fueron como sus columnas: sencillas, elaboradas, interesantes e inteligentes. Y las respuestas de Tomás González fueron claras y sinceras. Es bastante raro que después de oír a un escritor uno quede satisfecho y con la sensación de que se hablaron, por lo menos, algunas verdades.

Al final del conversatorio, hubo unos minutos para las preguntas de los asistentes. Alguien preguntó por la forma en que González construye sus personajes, sobre todo los femeninos. Otro quiso saber por qué los espacios (el campo, la ciudad, un apartamento) tienden a cobrar vida en sus libros casi llegando a ser tan importantes como cualquier otro personaje. Se habló larga y detalladamente del campo y la herencia antioqueña de González. En un punto, él mismo leyó un diálogo cargado de humor entre dos paisas, sacado de uno de sus libros; fue divertido.

Después, en un intercambio sobre un tema que ya no recuerdo, Tomás González dijo que el sentido de la vida, si uno llegase de alguna manera a desenterrarlo, se parece al sentido de la música o de una pieza musical. Que la armonía que puede desprenderse de la música (sea ésta tranquila, caótica o incluso un poco terrorífica) se acerca a la armonía que podría o debería guiar esa búsqueda de sentido.

Me gustó esta analogía, si bien creo (estoy casi totalmente seguro de) que no capté su sentido completo. En un arranque de espontaneidad, le pregunté si estaba pensando en algún género musical en particular al elaborar su paralelo. Él respondió primero con algo de poesía, diciendo que hay momentos en la vida para los tangos y otros para los boleros. Luego complementó afirmando que en realidad eso depende de cada uno, del tiempo y el espacio particular que contenga a cada individuo. A final, la conclusión fue que el género musical solo cobra importancia en el plano más subjetivo; como el sentido de la vida.

Creo que el paralelo funciona no tanto porque la forma en que les atribuimos sentido a nuestras vidas se parezca en algo a la manera como percibimos la música que nos acompaña a través del tiempo y el espacio, sino porque la música es en sí misma una fuente inacabable de sentido. Hace tiempo le prometí a un lector que escribiría un ensayo explicando por qué no creo en Dios. La deuda sigue pendiente, pero hoy puedo soltarle un adelanto que, sin duda, va a parecerle insuficiente: no necesito de Dios para que mi vida tenga sentido… la mayor parte del tiempo, con la música me basta.

A pesar de la vaguedad de la corta conversación con Tomás González (no lo culpo a él sino a mi pobre reproducción de la misma), ésta fue una de esas veces en las que uno siente que se está expresando mucho con muy poco. Intentar darle un sentido a la vida es tan difícil como explicar el caos, la euforia o el desasosiego que la música es capaz de inducir. Y aunque tal vez sea posible encontrar sentido en este circo de accidentes que nos rodea, lo más seguro es que ése ni siquiera sea el fin último de estar vivos.

De ahí salió otra de las conclusiones del conversatorio: probablemente todos terminaremos por descifrar el acertijo y comprenderemos el sentido de nuestra vida cuando estemos acercándonos a nuestro lecho de muerte. Y eso será suficiente.

Otros textos en Hoynoestoymuerto sobre música:
Divagaciones (demasiadas)
Oigo elefantes rugir

Sobre el sentido de la vida:
La filosofía del estúpido
Estamos vivos por azar

Imágenes: Julia Fullerton-Batten 

Publicado en Kien&Ke el  29 de septiembre de 2011

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Comments
4 Responses to “Notas insuficientes sobre el sentido de la vida”
  1. Fantomas dice:

    Es interesante la búsqueda que usted realiza sobre el sentido de su vida.

    Yo pienso que la vida de cualquier persona llega a carecer de sentido básicamente si se niega la existencia de algo mas allá por fuera de un mundo material y mecanicista.

    A pesar de la oposición de su parte negativa, se que usted es inteligente y puede entender esto. Estoy seguro que en algún momento volverá a encontrar a Dios. Tal vez no en su forma cristiana, que al parece por su historia personal le causa conflicto.

    Intente mirar un poco el budismo u otras formas orientales de conocimiento sobre el mundo trascendente. De seguro que encontrará pistas sobre el sentido que esta buscándole a su vida.

    • Yo pensaba que mi parte negativa era mi parte inteligente. Pero gracias por su sugerencia; intentaré buscar un poco más hacia el oriente a este Dios que al parecer no está en todas partes.

      Un saludo.

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