Hoy tampoco esperaba nada

Les comparto algo que escribí en el 2001, uno de mis pocos textos viejos que todavía me gustan. A veces pienso que podría haberlo escrito hace diez minutos en lugar de hace diez años:

Hoy tampoco esperaba nada. Salir o quedarse, daba lo mismo. No esperaba nada, la vida se había vuelto una cómoda canción sin versos, una melodía plana y viscosa, insuficiente para atravesar la primera capa de piel. No esperaba nada pues bastaba con mirar para que existiera el mundo y dejar de mirar para que desapareciera. Me rodeaban imágenes vagas reconstruyéndose con cada giro de cabeza, segundo tras segundo. Caminando abarcaba todos los sentidos posibles de mi existencia, pues nada existía más que aquello que veía.

Trazaba una nueva línea entre el mundo y yo, buscando el límite que rompiera la permanencia. Allí me quedaría para siempre hasta estallar en millones de pedazos y llenar el espacio de una interminable parodia, un delicioso caos atemporal, plato de sabores inocuos y profundos, rompecabezas de unívoca discordia, estampida de un solo bisonte, lluvia de relojes sin minutos, cuento sin clímax ni final, aburrición parca y placer disoluto, mapa de curvas sin distancias, danza sin sombras ni oídos, cabellera de cascadas vacías y tumba de vacíos llenos de nada, la belleza equívoca del absurdo, cabeza sin globos oculares, dedos sin manos, uñas sin sangre, espera sin memoria, domingos de mujeres asexuadas, desfile de cabras coronadas, lienzos sin terminar y libros escupiendo cifras, palabras sin vocales copulando con jirafas, la pesadilla y el orgasmo, el futuro y el presente, el final de este momento.

Hoy tampoco esperaba nada porque esa es la única forma de esperar algo que no llegará nunca. Como este momento, que existió por siempre durante un instante, que atrapó mi atención y condenó mi mirada a una caótica eternidad, ahora enterrada. Tiempo muerto y momento de agua: el elemento faltante ya no existe. Escupo sobre él y giro la cabeza. Igual, hoy tampoco esperaba nada.

Imagen:
Jenny Saville, Reverse (2003)

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Comments
4 Responses to “Hoy tampoco esperaba nada”
  1. Jonathan dice:

    Excelente, felicitaciones por el escrito. Creo que muchos nos sentimos identificados, ya que, en algún momento de nuestras vidas nos ha pasado que no esperamos nada, esperando que ese sentimiento no durara para siempre. Eso es esperar mucho.

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