Salvarse de ser salvado

Esta semana murió una de las tortugas más grandes del mundo, el último ejemplar de la especie Chelonoidis Abingdoni, llamado cariñosamente por sus amigos “el solitario George”. Muy pronto, comenzó a rotar por la redes sociales un panfleto facebookero que decía “Compártelo para que el mundo entero se dé cuenta de cómo estamos acabando con la vida”. Porque el solitario George se murió por culpa del ser humano, no porque tuviera más de cien años. Se murió porque que el hombre no alcanzó a inventar alguna manera artificial de reproducirlo antes de que cumpliera su ciclo vital. Lo dejaron morir de viejo, oh malditos humanos.

Y cuando el ser humano no está acabando indirectamente con especies de tortugas gigantes, está comiéndose la carne de sus hermanos.

Los vegetarianos, tan indefensos como se ven gritando a los cuatro vientos que es mejor comer apio que pollo, basan su discurso en afirmaciones tan estúpidas como la del panfleto facebookero. Sobre todo los militantes, los que quieren salvar a las vacas y a los cerdos y a los pollos de ser comidos por medio de manifestaciones irracionales, a veces violentas. Algunos alimentan sus mesiánicos discursos con argumentos retorcidos sobre los peligros de la ganadería industrial para la sociedad, ensuciando un poco más su delirio de superioridad moral con visos de sensiblería política y presumiendo, además, que su causa tiene un fundamento y motivación económicos. Hagan de cuenta, como Petro.

Son los mismos payasos que celebraron, precisamente, la decisión del alcalde de prohibir las corridas de toros. Las antipáticas corridas de toros, uno de los espectáculos más ridículos inventados por la humanidad. Y sin embargo, a pesar de lo absurdas, ni el más dogmático de los alcaldes ―ni siquiera Petro, quien puso en evidencia su intachable populismo en el momento en que eligió a Ordóñez como procurador― tiene derecho a prohibirlas. Es como si el procurador Ordoñez prohibiera, por puro capricho, el uso del condón. ¿Celebrarían esta dictatorial decisión sacada de la lógica de la inquisición como han celebrado la politiquera determinación de Petro de prohibir las corridas, amigos vegetarianos? Las cosas no se pueden prohibir porque sí; nadie, ni siquiera ustedes, que llevan una dieta de chigüiro, ostenta la autoridad moral o política para hacerlo.

Cada vez que me encuentro con un colombiano más preocupado por el bienestar de una vaca que por los problemas reales de su país, pienso “por eso estamos como estamos”. Sí señor, frase de cajón: “por eso estamos como estamos”. Porque se le da demasiada importancia a lo poco importante. Porque hay demasiada gente estúpida, facililsta e hipócrita.

Estúpidos, los que se sienten moralmente superiores porque almuerzan ensalada de zanahoria y rábano en lugar de pollo o pescado a la plancha. Facilistas, aquellos que hacen de este dogma de tres pesos su filosofía de vida y su razón de ser. Hipócritas, todos los que celebran el fin de la fiesta brava y usan cinturón de cuero, o botas de cuero, o chaqueta de cuero.

Uno podría, cuando menos, desearles a estos imbéciles que se enfermaran… que les diera algo que cerrara sus bocas verborréicas, por ejemplo cólera, o difteria, o polio, o rubeola, o tétano, o fiebre amarilla, o algo por el estilo. Claro que cualquiera de estas enfermedades tiene cura gracias a los avances científicos obtenidos a través de la investigación con animales en el siglo veinte. Y si alguno sufre de diabetes, tranquilamente puede inyectarse su dosis diaria de insulina ―otro beneficio médico de la investigación con animales― antes de ir a un restaurante vegetariano a comer lasaña de soya mientras se lamenta porque el solitario George no pudo ser salvado de una muerte inminente.

Pero nadie necesita que lo salven. De hecho, nadie ni nada puede ser salvado porque no hay nada de lo cual se deba ser salvado. Por eso, afirmar que era imposible salvar de la muerte a la tortuga gigante es un golpe al ego de muchos ecologistas de rosario y sotana. La verdad es así de simple: le llegó la hora de morir al magnífico reptil. No hay más.

Ahora, debo decir que siempre he estado en contra de cualquier forma de maltrato contra los animales, pero no por ello he dejado de comerme a algunos. Y así como me gustan la carne, el pollo y el pescado, detesto los sistemas morales absolutistas y a la gente que los perpetra. De esto, mis queridos amigos vegetarianos, no logra salvarme nadie.

Tal vez uno debería buscar la forma de salvarse de la arrogancia de quienes quieren salvarlo todo. Para lograrlo basta con escuchar una buena canción, o comerse una buena tajada de carne con una buena cerveza y mejor compañía.

Si le gustó esta diatriba, tal vez le guste:
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Deudas peligrosas

Imágenes:
Dan Witz

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Comments
14 Responses to “Salvarse de ser salvado”
  1. Daosorios dice:

    Nicolás, creo que esto podría ser de su agrado: http://bit.ly/z1Ice4 y http://4ms.me/MzQn2q

    Un saludo,

    -D

  2. Jonathan dice:

    Nah!!! muy poco (o nada) de argumentación a su idea (la cual no comparto solo en lo que respecta a lo de las corridas de toro, puesto que de los veganos coincido parcialmente en su modo de pensar). ¿Cómo se le ocurre decir que son hipócritas quienes celebramos el fin de las corridas pero usamos cinturón, bolso o chaqueta de cuero? Una cosa es que se obtenga un producto del animal una vez esta muerto (de manera rápida y sin sufrimiento), que reunirse en una plaza para ver como lo torturan y se burlan de él, para reventar en júbilo por semejante salvajada, en una oda a la sevicia. Si usamos atuendos en cuero, son producto de animales de corral los cuales son criados por el hombre precisamente para valerse de sus productos (lácteos, carnes, pieles, etc) Su fin es ayudar en nuestra subsistencia, no divertirnos de manera desquiciada y seviciosa. Que pifia de escrito.

  3. Jonathan dice:

    En cuanto al tema de la tortuga, el mensaje que se difundió en facebook no fue culpando al ser humano por la muerte del animal, sino por la extinción de su especie. Reitero: Que pifia de escrito, hasta con tintes politiqueros.

    • Pichincha dice:

      Los toros también son animales criados por el hombre para valerse de sus productos…sólo que los fines son otros. De hecho consienten como reyes a los toros, tanto que se diría que llevan mejor vida que los animales de corral destinados al matadero.
      En ambos casos los seres humanos los matan, sólo que en el caso de las corridas la matanza es un evento público.
      En ese orden de ideas, tal vez usted no se divierte de manera desquiciada porque no va a las corridas, pero sí se alimenta y se viste de manera desquiciada y viciosa si se viste de cuero y come carne. Lo más desquiciado de todo esto, es que usted no se da cuenta.

      • Daosorios dice:

        Sí, bueno, comer y vestirse son necesidades que se pueden satisfacer con los productos animales y cada vez se busca reducir el sufrimiento de los mismos para proveernos con sus productos. La tauromaquia lo que celebra es el sufrimiento en sí mismo.

      • Jonathan dice:

        Me hace hasta gracia la manera tan “sutil” como dice: “en el caso de la matanza es un evento público”. No solamente es un evento público, es la congregación de personas que estallan en júbilo por ver la sangre, por ver como deliberadamente torturan y se burlan de un animal. Dice que los toros también son criados por el hombre para valerse de sus productos, a ver de cuales productos me habla? la única razón por la que crían a estos toros de casta es para la salvajada de las corridas de toros, ése es su único fin. Gran vaina que diga que los concienten, si es para someterlos a esa tortura enferma. Pero lo que me parece mas descachado es que hable de que yo “me alimento de manera desquiciada y viciosa viestiéndome con cuero y comiendo carne”. Como me va a decir que comer o vestirse (dos necesidades básicas en el ser humano) son muestra de desquicio o vicio (entre otras cosas porque la palabra que yo usé fue “seviciosa” osea la sevicia, primero busque en un diccionario que significa esa palabra y luego si meta la cucharada amiguito para que no se ridiculice) son necesidades básicas que se pueden suplir sin necesidad de acudir a la tortura, es algo puramente natural, es el ciclo de la vida. Yo (y el resto de las personas que comemos carne) no me revuelco con la carne que como ni me pongo a echarme a reír mientras la estoy comiendo imaginandome con morbo como murió el animal. Por favor, que desface tan grande. Pffff!!

      • Nykolai D. dice:

        Jonathan, qué buena persona es ud, ¡cómo defiende los derechos de los animales! Claro, desde que ud no se entere de que los trataron como carne (para eso los crían) se siente bien con ud mismo cuando se los come. Eso no es hipocresía.

        Pásese por un matadero promedio, por un corral, por un criadero promedio de nuestro país. A los animales no los tratan mejor que a los toros de lidia. Mucho peor, de hecho. Eso es lo que ud se come y con lo que ud se viste.

        Si uno va a ser un auténtico “defensor” de los derechos de los animales, debería ser vegetariano y no usar cinturón de cuero. De lo contrario, mejor comer carne y vestirse como le venga en gana con la conciencia tranquila, sin pretenciones de superioridad moral ni delirios mesíanicos ridículos. Igual a los animales no les importa su “sacrificio”.

        Insisto, las corridas de toros no son lo mío, pero me tiene sin cuidado que otras personas sí les gusten. Y si me invitaran a una, seguramente iría con mi chaqueta de cuero y le haría barra al toro mientras saboreo una empanada de carne.

        Un saludo.

  4. Pichincha dice:

    Daosorios: Tal vez. Pero usted cómo sabe que los animales que se come o los que lo visten no sufrieron…cómo comprueba eso de que están reduciendo el sufrimiento de los mismos… cómo sabe si no está patrocinando el sufrimiento de los animales, igual que los que van a las corridas, sólo que sin ver el espectáculo.

    *Comer y vestirse son necesidades que se pueden satisfacer con otros productos que no sean animales.

    • Por supuesto que uno puede alimentarse sin proteína animal. Y puede aún más si es blanco, occidental, reside en el primer mundo y tiene ingresos nada despreciables, pero hay lugares del mundo cuyas poblaciones, la única (sí, la única) manera de alimentarse relativamente bien es mediante la proteína animal.

      Una cosa es la supervivencia humana y otra muy distinta es el morbo de ver sufrir a otro ser vivo. Lástima que haya quienes no puedan comprender la diferencia: http://bit.ly/z1Ice4

    • Jonathan dice:

      A usted “Pichincha” se le puede contestar su pregunta haciéndole la misma: ¿Y a usted como le consta que sí sufrieron? Si vamos a entrar a suponer a conveniencia solo para contradecir estamos fregados (con J) Uno no puede asegurar que sí sufrieron o no, pero uno atiende a la lógica, será que en el matadero llaman a todo el pueblo para que se reúna en torno al animal a ver como lo matan mientras quien lo sacrifica primero se burla de él y después de un rato lo mata de la manera mas cruel y enferma para que todos aplaudan? a veeeeeeeer aterrice mijito.

      • Jonathan dice:

        Nikolai: Hombre, no se si no me he hecho entender, yo en ningún momento he dicho que estoy en contra del sacrificio ni de la muerte de estos animales (ganado bovino), creo que he reiterado que es necesario para satisfacer nuestras necesidades de alimentación y vestido (más la primera que la segunda), reitero: Hace parte del ciclo de la vida, ¿Quien dijo que porque como carne no puedo defender algo tan mínimo como es la muerte digna de los animales? YO NUNCA HE CONDENADO EL HECHO DE QUE DEPENDAMOS DE ELLOS PARA COMER, SINO LA SEVICIA, LA MANERA TAN ENFERMA COMO TRATAN A LOS ANIMALES EN LA TAUROMAQUIA. Estamos en el siglo XXI, como para que todavía nos congreguemos para reventar en júbilo viendo sangre y tortura, POR FAVOR como si no hubieran maneras mas cultas de divertirse y pasar el tiempo. En cuanto a lo que afirma acerca de los mataderos de este país, noto que esta cometiendo el mismo error que otro compañero por ahí, solo supone a conveniencia para defender su posición, afirmando que en los mataderos promedio tratan a los animales “mucho peor que a los toros de lidia”. Ante eso solo le contesto que, soy del llano y por ende estoy muy familiarizado con el ambiente de la ganadería por eso le puedo contestar que eso no es cierto, en los criaderos y mataderos promedio los tratan normal, puede que lo que usted dice acerca del supuesto trato que les dan sea cierto, pero serán los casos excepcionales, póngale lógica, ¿será que si necesito que un animal este saludable, que entre mas gordo y sano este más me va a dar a ganar plata, lo voy a dar mal trato? Además, puede ser el matadero mas perrata del país, pero le aseguro que la manera en que los sacrifican ni se parece a como mueren los toros de lidia. Gran vaina que digan que los tratan bien si es para matarlos en un espectáculo tan denigrante como ese. Porque según su modo de pensar, si yo como carne pierdo el derecho a reclamarle a alguien en la calle porque le sampa un patadón a un perro que no se ha metido con él? Porque según usted el animal que yo me comí en el almuerzo sufrió porque lo trataron mal (suposición conveniente) y yo me favorecí de eso? En que se diferencian el policía que mostraron en las noticias hace un tiempo torturando y matando salvaje mente a un perro con una pala, de un torero que hace lo mismo en una corrida de toros? que el toreo es aceptado por la sociedad, por la costumbre? porque el torero se viste mejor (como marica a todas estas)? por la pompa que le ponen al espectáculo? por la actitud “gallarda” del torero? Bah!!! la misma cosa (con M). Pero con el policía si todo el mundo pegó el grito en el cielo, mas bien digamosle hipócritas a los que condenaron ese hecho pero a su vez estan de acuerdo con la tauromaquia, ahí si cabe perfectamente el calificativo. Saludos

      • Nykolai D. dice:

        Amigo Jonathan, tiene razón en muchas cosas. Creo que yo he descuidado un poco mis argumentos y tal vez estoy dando a entender que estoy a favor de la tauromaquia. No lo estoy. Pero no me parece una discusión importante. Al contrario, me molesta que se haya vuelto una bandera de lucha de algunas personas, incluido de alcalde Petro, llegando a convertirse en una prioridad en una ciudad que no necesita la supresión del espectáculo taurino tan urgentemente como necesita de muchas otras cosas.

        Si relee este texto y el llamado “Nada (agradecimiento taurino)” verá que mi crítica inicial iba dirigida a quienes hacen de la defensa de los “derechos” de los animales su dogma y forma de vida, llegando a extremos de irracionalidad parecidos a los de los cristianos más obtusos. Sin embargo, estoy de acuerdo con ud. en que las corridas son un culto a la sevicia humana y no creo que merezcan ser defendidas… pero tampoco me parece importante suprimirlas: por un lado, como dije, no deberían ser una prioridad en una ciudad podrida por la inequidad, la injusticia social, la violencia, la inseguridad y la corrupción; por el otro, no sirve para nada suprimirlas: ya se están haciendo gestiones para abrir una plaza de toros en las afueras de Bogotá, en donde no llega la politiquera decisión de Petro. Así que, al final, luchar por su supresión es un desperdicio de tiempo, dinero, esfuerzo político y buenas intenciones.

        Por otro lado, creo que el calificativo de “denigrante” como ud. lo utiliza no tiene valor en este debate, porque a los animales no les importa tener dignidad: les importa satisfacer las necesidades que les manda su instinto (comer, dormir, reproducirse y proteger su territorio). El argumento de Antonio Caballero sí funciona aquí: pocos animales stisfacen las necesidades de su instinto de una manera tan completa como los toros de lidia. Puede ser, como ud. dice, que los animales de muchos mataderos y criaderos sean tratados de manera adecuada (tampoco aplica decir “digno” aquí), pero también son muy maltratados en otros, algunos de los cuales yo he tenido la mala fortuna de conocer. Sin embargo, tiene razón en que el argumento es conveniente porque me falta mayor conocimiento en ese aspecto concreto.

        Por último, creo que en cierto modo el calificativo de “hipócrita” sí les va bien a quienes defienden a los toros por encima de las necesidades humanas más básicas en una ciudad como Bogotá, pues quieren pasar por buenas personas (las mejores de todas, pues quién es mejor persona que la que defiende a un animal en peligro), pero no son sino ególatras que quieren sentirse bien consigo mismos por embarcarse en una cruzada moral falsa, que no solo es innecesaria sino absolutamente inútil.

        Un saludo para ud, sígase pasando.

      • Jonathan dice:

        Ok, aunque creo que gran parte de mi argumento lo he centrado en lo que sienten los seres humanos que participan en estos actos, si vale la pena evitarlo por los animales ya que usted dice que “no tienen dignidad” al menos por lo que sienten estos sádicos, o ¿cómo le parece el hecho de que un grupo de personas se reúnan a sentir júbilo por ver masacrar a un animal de esta manera? El coliseo de los romanos en donde lanzaban a los esclavos a los leones para ver como se los comían y reventar en emoción por semajante salvajada dejó de existir hace mucho tiempo, si no es por lo que puedan sentir los animales (opinión que le respeto pero no le comparto) al menos por que como seres humanos, es denigrante para nosotros mismos que existan esta clase de eventos. ¿Qué tiene eso de cultura? Existen siete artes para explotar.

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