Propensión a la estupidez
Algunas veces me han tildado de pesimista.
El DRAE dice que un pesimista es aquel “que propende a ver y juzgar las cosas por el lado más desfavorable.” La cura para este mal viene siendo, como es lógico, dejarse llevar por el optimismo, o “la propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable.” Algo así como tener fe.
La palabra “propensión” me recuerda al 16PF, el antipático examen de los dieciséis factores de personalidad que estuvo a punto de dejarme por fuera de la carrera de psicología en la universidad; era, junto con otras estrategias para detectar irregularidades en los aplicantes, parte del proceso de admisión. ¿Y por qué estudié psicología? No sé; en este momento ya no me acuerdo, de verdad. Creo que pensaba que era un punto medio entre la literatura y las ciencias sociales. Porque, para mí, la psicología ha sido, es y será siempre, un apéndice de las llamadas humanidades, y no una ciencia que mide conductas observables para distribuirlas en una curva de normalidad y salvar a la humanidad de la diferencia; demasiado optimismo.
Supuestamente, el 16PF permite medir la propensión a accidentes de una persona (además de los niveles de liderazgo, aislamiento, neuroticismo, creatividad, objetividad, control social y ansiedad, entre otras cosas). ¿Y qué carajos es eso? Aparte de pegarme en el dedo del pie contra la pata de la cama una vez por semana, no suelo tener accidentes. Lo mío se llama torpeza, ¿o impulsividad? Cuidado psicólogos, un nivel elevado de impulsividad indica una propensión a los comportamientos sociopáticos…
Mis resultados del 16PF no fueron recibidos con optimismo por los estudiosos de la conducta que dirigían el proceso de selección. Les pareció inconveniente agregar a sus filas a una persona con alta propensión a accidentes, liderazgo promedio, altísimo aislamiento, creatividad y neuroticismo elevados también, objetividad promedio, bajísimo control social y alta ansiedad. No sé si ese soy yo, pero ese yo no les gustó a ellos y rechazaron mi aplicación. Sin embargo, pasados unos días revirtieron su decisión. Resulta que fui a hablar con el líder de esa horda de seudocientíficos y logré convencerlo de que su examen estaba equivocado. No fue difícil, bastó con mostrarse agradable y optimista… y un poco de creatividad con las palabras, para confundirlo.
Me reí de su error durante muchos años. Recuerdo que a veces hablaba con Silvana del 16PF y del delirio de grandeza que induce en psicólogos y psicólogas alrededor del mundo. Toda una ideología de “salud mental,” basada únicamente en el sinnúmero de términos que conocen de memoria y utilizan para clasificar las acciones de las personas en normales y anormales, correctas e incorrectas, buenas y malas. Pero Silvana y yo también teníamos un término para ese afán de denominarlo y normalizarlo todo: estupidez. Existe una gran propensión a padecer este trastorno entre los psicólogos; no tiene cura.
Y bueno, ¿qué significa, al final de cuentas, tener propensión a algo? La palabra se deriva del verbo propender, que, según el DRAE, significa “inclinarse por naturaleza, por afición o por otro motivo, hacia algo en particular.” No sé qué me empuja a ver y juzgar las cosas en su aspecto más desfavorable. ¿Naturaleza, afición, otro motivo? Puede que simple diversión.
De hecho, ni siquiera creo que la pregunta venga al caso. Yo no soy una persona pesimista, lo mío es una propensión a la dispersión; por eso hablé de tantas cosas en esta columna y no dije nada. Tal vez, siendo optimistas, dije mucho.
Si somos pesimistas, sin duda dije demasiado.
Imágenes:
Quino (enlace de “tener fe”)
Martin Eder, Untitled (2002) (perro optimista)
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5 Responses to “Propensión a la estupidez”Trackbacks
Revisa lo que otros estan diciendo...-
[...] decíamos ―tal vez en un exceso de optimismo―, esta tendencia de volver famoso a cualquier niñita con dos decenas de billetes de cien [...]
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>Desafortunadamente, la mayoría de la gente no puede dejar de ponerle nombre y etiqueta a todo…sin eso se ven perdidos, desubicados…incluso desamparados.
>El 16 PF… odioso recurso de las seleccionadoras de personal…Cuando salí de la Universidad y comencé la procesión de entrevistas para empleo, nunca faltó el odioso test… al extremo de que luego de la tercera entrevista me lo sabía de memoria.Cuando se daban cuenta, cambiaban la forma A por la forma B… luego de lo cual terminé conociendo las dos!!! JAJAJADe eso hace ya más de 12 años…Hace un año,para aspirar a un cambio de empleo, (yo sabía que el puesto ya era mío) tuve que pasar por el protocolo de la entrevista psicológica, y adivinen… ¡El 16 PF! La psicóloga me dijo con mucho misterio, que ibamos a tener una prueba psicológica… y yo le dije: "Aaahh siii… el 16 PF. Ya lo conozco, no se preocupe!" JAJAJAJALa pobre psicóloga casi se cae de la silla!! JAJAJAJALo más gracioso es que yo pasé la prueba, pero el nuevo empleo no pasó la prueba conmigo, y luego de un mes les deje tirado un empleo que me ofrecieron con falsas expectativas y donde tenía menos posibilidades de desarrollo que en el anterior…Los aspirantes también deberíamos poder aplicarle pruebas a los que nos van a elegir… a ver si resultan "propensos al fraude" JAJAJA
y no sólo eso, sino las típicas frases de consulta, como son: y tu que piensas de eso?, ya me había dado cuenta pero no te lo había dicho hasta que te dieras cuenta, entre otras tan triviadas por psicólogos mediocres.